Siempre en esta fecha las autoridades escolares califican a nuestros hijos en su desempeño académico. Ellos miran a nuestros hijos desde la “ventana” escolar, desde lo que ellos esperan y exigen. Nos conviene que evalúen a nuestros hijos en su rendimiento académico porque a ellos les hace bien aprender, conocer, desarrollar los mecanismos de la razón mediante las ciencias, la matemática y la comprensión del habla y del mundo natural. Cuando aprueban nos alegramos. Sentimos un gran alivio. Porque alcanzamos una certificación que sirve de prueba de que no hemos privado a nuestros hijos de la educación y que nos hemos esforzado, cuando menos, por equiparar en lo académico a nuestros hijos con los alumnos que todo el año asisten a clases. Si no pasan esta prueba, sabemos que podemos hacer ajustes, enfocándonos en las áreas de mayor debilidad, sabiendo que tendremos una nueva oportunidad. Pero es también una época del año en la que debemos someternos a otra evaluación más ...
Criando y educando a la siguiente generación para la gloria de Dios